"Un libro cerrado es una habitación a oscuras. Cuando lo abrimos, permitimos que la luz defina poco a poco el paisaje: montañas lejanas que alcanzar, rincones que ocultan monstruos sin nombre o un prado ventoso donde una pareja se da la mano.
A veces, si esperamos el tiempo suficiente, historia y personajes traspasan los límites del papel y se desparraman en nuestra realidad. Es ahí cuando la ventana queda para siempre abierta".
Cecilia G. G. (ilustradora)
