"Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca". Jorge Luis Borges
miércoles, 29 de abril de 2026
jueves, 23 de abril de 2026
Día del Libro
"Un libro cerrado es una habitación a oscuras. Cuando lo abrimos, permitimos que la luz defina poco a poco el paisaje: montañas lejanas que alcanzar, rincones que ocultan monstruos sin nombre o un prado ventoso donde una pareja se da la mano.
A veces, si esperamos el tiempo suficiente, historia y personajes traspasan los límites del papel y se desparraman en nuestra realidad. Es ahí cuando la ventana queda para siempre abierta".
Cecilia G. G. (ilustradora)
jueves, 19 de marzo de 2026
miércoles, 18 de marzo de 2026
lunes, 16 de marzo de 2026
17 de marzo Día del Cómic y del Tebeo
El
Día del Cómic y del Tebeo se celebra el 17 de marzo en España para reconocer la
importancia del cómic en la cultura y la historia del país.
Origen
y Significado
El
Día del Cómic y del Tebeo fue oficialmente establecido por el Consejo de
Ministros en España en 2022, con el objetivo de fomentar la difusión del cómic
y destacar su relevancia social y cultural. La fecha del 17 de marzo fue
elegida porque coincide con la publicación del primer número de la revista de
historietas TBO en 1917, un hito que marcó el inicio de la popularización del
cómic en España. El término "tebeo" se popularizó gracias a esta
publicación y se ha convertido en un término genérico para referirse a los
cómics en el país.
Os dejamos algunas recomendaciones para celebrar este día
El rey de la torre
El rey de
la torre nos cuenta cómo, a finales de los años ochenta, el
mal funcionamiento de un satélite de energía solar provoca la desaparición de
la electricidad en toda la Tierra, retrasando la evolución de la humanidad y
convirtiendo a la ciudad de Londres en un yermo en donde bandas rivales
peleaban unas contra otras en la desesperada lucha por la supervivencia.
Mientras la civilización se desmorona, unos pocos hombres intentan restaurar el
orden en mitad del caos… Hombres como Mick Tempest, el rey de la torre, que intenta imponer un poco de cordura. Un cómic
que nos permite disfrutar de la belleza y el dinamismo de las páginas de uno de
los mejores dibujantes de la historia del cómic.
Astro City MetroBook 1
En 1994 el
guionista Kurt Busiek y el dibujante Alex
Ross revolucionaron el mundo del cómic
con Marvels, una miniserie que narraba los primeros años de los
superhéroes de Marvel de una forma
muy realista y a través de los ojos de un periodista. Y solo un año después, en 1995, la pareja se
unió al dibujante Bret Anderson para llevar esa idea a la excelencia en uno de los mejores cómics de superhéroes de la
historia, ganador de numerosos Premios. Un cómic que no
tiene un solo protagonista, ya que la propia ciudad es el centro de las
historias. Esta serie también se adelantó a Planetary, de Warren
Ellis, y otras similares, en ofrecernos sorprendentes versiones de superhéroes
clásicos. Así, en sus páginas encontramos originales versiones de Batman,
Superman, Wonder Woman, los Cuatro Fantásticos o incluso el Joker.
Pero más que
una carta de amor al género de los superhéroes, que también lo es, este
cómic es una brillante reflexión sobre el
género, sobre los héroes, sobre lo que
nos hace humanos, sobre la sociedad actual... Que trata todos esos temas tan
importantes de una forma absolutamente brillante y siempre con un gran sentido
del espectáculo, la diversión y el humor. Y el espectacular arte de Anderson
(sobre diseños de Ross) le da un aspecto más realista que los cómics de
superhéroes habituales. Un cómic que os recordará los mejores momentos del
género pero desde un prisma totalmente innovador. Sin duda, uno de los mejores cómics de las últimas tres décadas, y no nos referimos solo al género de los
superhéroes. Destacar la traducción de Javier Olivares.
Kaiju 8
Un manga shonen que
narra cómo los Kaijus, una especie de bestia gigante, están arrasando Japón.
Para tratar de eliminarlos las Fuerzas de Defensa necesitan nuevos miembros. La
historia comienza con el joven Kafka Hibino, que trabaja como limpiador de
cadáveres de Kaijus. Sin embargo, un día, una misteriosa criatura convierte a
Kafka en un Kaiju y las Fuerzas de Defensa de Japón le identificaron con el
nombre clave de ‘Kaiju N.8’.
En el tomo número 9, otros
personajes como Reno Ichikawa entrenan duro para convertirse en el primer
portador en la historia del arma del sexto Kaiju. Kafka, por su parte, prosigue
sus esfuerzos aprendiendo técnicas de combate cuerpo a cuerpo con otro miembro
de las Fuerzas de Defensa, Hoshina.
Leviatán
Cuando un equipo de salvamento
entra en Leviatán, una nave que lleva años a la deriva por el espacio, se
encuentra con el diario raído de un joven llamado Kazuma. En él relata que, en
algún lugar de la nave, todavía se halla un superviviente de la catástrofe que
tuvo lugar en su interior. Al leerlo, los miembros del equipo descubren que,
años atrás, en un viaje escolar a la Tierra, Kazuma y sus compañeros de clase
se quedaron atrapados en la nave tras una explosión en el casco.
Junto a su amigo Futaba, Kazuma
escucha a hurtadillas una conversación del docente en la que confiesa que no
hay suficiente oxígeno para todos y que la única esperanza para sobrevivir es
la cámara criogénica que hay en el corazón de la nave. Sin embargo, esta solo
puede albergar a un superviviente, por lo que da comienzo una lucha sangrienta
por esconder este secreto al resto de las personas de la nave.
Marvels
Su propio
nombre lo indica: esto es un cómic Marvel, uno que transcurre en su vasto
universo, sí, y, sin embargo, no es una historia de superhéroes al uso. Su
protagonista es el fotógrafo Phil Sheldon, una persona normal que ha visto
evolucionar su mundo desde los años cuarenta mientras los hombres con capa,
alienígenas y supervillanos campaban a sus anchas por Nueva York. Un relato
íntimo y personal dentro de una existencia más complicada y épica que la
Biblia, un repaso a la mitología contemporánea sin salir del patio de tu casa.
El genio de la continuidad, Kurt Busiek, y el espectacular Alex Ross, que
entrega un realismo incomparable con sus ilustraciones casi fotográficas,
narran esta aventura que demuestra que algunas de las historias más humanas
sobre superhéroes son las que tienen los poderes como algo complementario,
parte del decorado.
jueves, 5 de marzo de 2026
8 de marzo. Día Internacional de la Mujer.
Cuando una mujer se pone las botas o Día Internacional de la Mujer
En un día como hoy queremos recordar todos los cuentos e
historias basados en mujeres que los narradores y las narradoras contamos:
personajes reales o de ficción, históricos o inventados, contamos sobre reinas,
princesas, campesinas o cortesanas, contamos historias sobre personajes
terroríficos como La condesa Sangrienta,
brujas o madrastras; o amables, sobre niñas, pequeñas cerilleras o bandidas
aguerridas. Contamos sobre seres extraordinarios como gigantas, hadas, ninfas o
sirenas (las de Andersen o las de la Odisea)...
Contamos
historias de mujeres pícaras; sensuales; sexuales; listas; tontas,
enamoradizas; vengativas; modélicas; perversas; putas o santas, contestatarias;
guapas; feas; flacas, gordas; insulsas o estrafalarias.
Contamos
sobre ellas sin pelos en la lengua, contamos los abusos cometidos hacia ellas o
por ellas. Construimos historias en las que las mujeres son las protagonistas o
las antagonistas; personajes principales o secundarios, mujeres que hemos
conocido o que nunca conoceremos, pero que quisiéramos conocer porque en
nuestro imaginario ya son tan reales como tú o como yo.
Quienes
contamos luchamos contra los arquetipos y también los perpetuamos.
Por
eso en un día como hoy quiero recordar lo que dice el artículo primero de Los
Derechos Humanos:
“Todos
los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como
están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los
otros”.
Eso
incluye a las mujeres, pero no siempre ha sido así, ni en todos lados es así.
No
es así ni en los cuentos.
Hoy
se celebra el Día Internacional de la Mujer y parece una celebración más, igual
que se le dedica una fecha al día del padre, al de la madre, al día del cáncer,
al día del amigo, del trabajo… pero detrás de esta fecha hay una historia y
ojalá fuese un cuento.
Fue
hace ya muchos años, el 8 de marzo de 1857, cuando un grupo de obreras, mujeres
que trabajaban en fábricas textiles, tomó la decisión de salir a las calles de
Nueva York a protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban y se
sucedieron numerosas marchas y protestas.
El
5 de marzo de 1908 Nueva York fue escenario de nuevo de una huelga muy polémica
en aquellos tiempos. Un grupo de mujeres valientes reclamó la igualdad
salarial, la disminución de la jornada laboral a diez horas y exigió un tiempo
para poder dar de mamar a sus hijos y como protesta se encerraron en la fábrica
Sirtwoot Cotton.
No
sé el porqué, pero yo siempre las he imaginado encerradas en aquel lugar
contando historias: para vencer sus miedos, para sentirse acompañadas, para
matar esas tediosas horas de espera, para compartir eso que solo las historias
contadas de viva voz nos entregan: la certeza de saber que siempre hay algo de
ti en la historia contada y en el cuento escuchado, la certeza de saber que en
los ojos de quien cuenta y de quien escucha hay una verdad que va más allá de
lo cierto y lo incierto y que si te alcanza en el corazón permanecerá en ti
para siempre.
Las he imaginado encerradas en aquel lugar contando cuentos que explicaban el mundo o lo mostraban, historias que les hacían recordar que ellas también podían ser las dueñas de su destino, que eran reinas que tomaban decisiones y no princesas sin poder de actuación, historias que les hacían ver que la riqueza no reside en tener o no tener y que la dignidad no conoce de clases sociales, historias que les recordaban que estaban en lo cierto al querer un mundo mejor para ellas y sus hijos y sus hijas y su reivindicación comenzaba en esos cuentos.
Más de un centenar de aquellas
mujeres quedaron atrapadas en esa fábrica y murieron quemadas allí. El incendio
fue atribuido al dueño de la factoría como respuesta a la huelga.
El precio que pagaron por querer
una vida mejor fue muy alto.
Hoy era el día de contar su
historia.
Son muchas las mujeres que han
preservado nuestra memoria colectiva como nos recuerda Pep Bruno en su
artículo: “Algunas mujeres, todos los cuentos”.
Somos muchos las narradoras y
narradores que hacemos nuestras las reflexiones de Virginia Imaz en
“Narrar el 8 de marzo o como empoderarse desde el imaginario colectivo”.
Hacer visible lo invisible sí está
en nuestras manos, en nuestras voces. Casi siglo y medio después el mundo sigue
lleno de mujeres que se enfrentan a los mismos abusos que aquellas.
En 1919 en la II Conferencia
Internacional de Mujeres Trabajadoras celebrada en Copenhague, más de cien
mujeres aprobaron declarar el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer
Trabajadora. Lo hicieron para que no olvidásemos la historia de quienes
murieron por sus derechos y los de todas las mujeres del mundo y por la
igualdad con los hombres.
Actualmente el 8 de marzo se
celebra el Día Internacional de la Mujer (porque la mujer siempre trabaja).
Así que hoy no es una celebración
cualquiera.
Hoy no es un día más.
Es un día para contarle al mundo
que las mujeres contamos.
Para que los narradores y
narradoras recordemos esta fecha.
Es un día para tener presente que
los derechos y las obligaciones que tenemos han costado mucho de
conseguir.
Es un día para decir alto y claro:
Ni un paso atrás.
Y para celebrarlo la voz de tres
mujeres:
La de Gloria Fuertes:
...pero todavía hay gente que se asusta,
se asusta cuando una mujer se pone las botas
para pisar mejor el barro,
se asustan porque somos listos,
porque Dios está con nosotros;
ven que nos quemamos y no comprenden las llamas;
porque componemos canciones previsoras
y al avisar gritamos;…”
La de Marguerite Youcernar:
Qui serait assez insensé pour mourir sans avoir fait au moins le tour de sa
prison?
(¿Quién sería tan insensato como para morir sin haber rodeado al menos su
prisión?)
Y la de Alejandra Pizarnik:
Una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo
la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos.
Por último, la recomendación de
tres cuentos, sobre tres personajes femeninos: Boule de Suif (Bola
de sebo) de Guy de Maupassant, Ojos de perro azul de Gabriel
García Márquez, El arte para los niños de Eduardo Galeano.
Paula
Carbonell
jueves, 26 de febrero de 2026
martes, 24 de febrero de 2026
lunes, 23 de febrero de 2026
jueves, 19 de febrero de 2026
Redes: La Reflexión Emocional de Eloy Moreno
Descubre la continuación de Invisible de Eloy Moreno. Emotiva, conmovedora, diferente… Redes narra, a través de los ojos de una adolescente, una historia que se ha convertido en la realidad de todos nosotros.
«Redes» de Eloy Moreno es una emotiva novela que explora la realidad de las adolescentes frente a la presión de las redes sociales. A través de la historia, se invita a reflexionar sobre el impacto de la tecnología en la felicidad y las relaciones humanas, destacando la importancia de la autenticidad y la empatía.
¿Cuántos likes vale tu felicidad?
En definitiva, es mucho más que una novela. Es una
llamada a la reflexión sobre el papel que juega la tecnología en nuestras vidas
y una invitación a reconectar con lo verdaderamente importante: las relaciones
humanas, la empatía y la autenticidad. Eloy Moreno ha vuelto a hacerlo, creando
una obra que nos obliga a mirar hacia dentro y a cuestionar nuestras propias
acciones. Si buscas una lectura que te haga pensar y sentir, no puedes perderte
esta joya de la literatura contemporánea.
Fuente: librocircular.com
Y, si aún no has leído Invisible
¿A qué estás esperando?
martes, 17 de febrero de 2026
25 años de La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón
Un libro que rinde homenaje a la lectura y a
los libros a través de sus propias páginas. La sombra del
viento, que este año cumple un cuarto de siglo, es una novela de Carlos Ruiz Zafón ambientada
en una Barcelona de posguerra que combina un ambiente gótico y misterioso
con una trama de amor trágico y con el suspense
característico de los libros del autor.
«Todavía recuerdo aquel amanecer
en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de
los Libros Olvidados.»
Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre
a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: el
Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un
libro maldito que cambia el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto
de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad.
Os dejamos el booktrailer
lunes, 16 de febrero de 2026
El polizón del Ulises. Ana María Matute. Libro para adolescentes sobre la amistad y la traición.
Libro de Ana María Matute para jóvenes
En los años 60 escribió una serie de cuentos que se han convertido en clásicos de la literatura juvenil. El polizón del Ulises es el último cuento de esta serie.
Una historia llena de sensibilidad sobre la infancia, la soledad y la imaginación. Matute narra la vida de Jujú, un niño que crece en una casa frente al mar y sueña con viajar como los héroes de los libros. En su refugio, un desván lleno de objetos viejos, aprende a mirar el mundo con fantasía. Es una novela breve y poética que invita a hablar de la amistad, la libertad y la diferencia.
martes, 3 de febrero de 2026
miércoles, 21 de enero de 2026
Páginas escogidas: fragmento de Olvidado Rey Gudú
«Olvidado
Rey Gudú» es una obra monumental de la literatura española escrita por la
aclamada autora Ana María Matute. Publicada en 1996, esta novela nos sumerge en
un mundo mágico y medieval lleno de personajes inolvidables y situaciones
épicas.
La
historia se desarrolla en el reino de Olar, gobernado por el Rey Gudú, un
monarca sabio pero atormentado por sus propios demonios internos. La trama gira
en torno a la búsqueda de identidad y redención de diversos personajes,
incluyendo a la joven princesa Mediavilla y al valiente guerrero Tristán.
A
lo largo de la narrativa, Matute teje una red compleja de intrigas políticas,
amores prohibidos y batallas épicas que desafían las convenciones del género
fantástico. La autora crea un universo rico y detallado donde la magia y lo
sobrenatural se entrelazan con las luchas cotidianas por el poder y la
supervivencia.
Ondina
del Fondo del Lago habitaba desde hacía cuatrocientos treinta años en el más
bello lugar del Lago de las Desapariciones. Ondina era de una belleza
extraordinaria: suavísimos cabellos color alga que le llegaban hasta la
cintura, ojos largos y cambiantes como la luz, que iban del más suave oro al
verde oscuro, y piel blanco-azulada. Sus brazos ondeaban lentamente entre las
profundas raíces de las plantas, y sus piernas se movían como las aletas de una
carpa. Una sonrisa fija y brillante, que iba del nacarado de la concha al rosa
líquido del amanecer, flotaba entre sus labios. Cualquier humano hubiera
sentido una gran fascinación al contemplarla en todos sus pormenores, excepción
hecha de las orejas, que, como todas las de su especie eran largas y puntiagudas
en extremo, aunque de un tierno color, entre sonrosado y oro.
A pesar de ser nieta de la Gran Dama del Lago,
no poseía ni un ápice de su sabiduría, ni siquiera un granito de mínima
inteligencia -como ocurre con frecuencia entre las ondinas-. Por el contrario,
era de una tal dulzura y suavidad, y emanaba tal candor, que su profunda
estupidez podía muy bien confundirse con el encanto y hechizo más conmovedores.
Como toda ondina, era caprichosa en extremo, y su gran capricho era su
Colección del Fondo, donde había cultivado con primor su jardín de los verdes
intrincados. La colección de Ondina consistía en una ya nutrida exposición de
muchachos jóvenes y bellos, comprendidos entre los catorce y los veinticinco
años. Le gustaban tanto, que a menudo arrastrábalos al fondo y allí les
conservaba sonrosados e incólumes, gracia al zumo de la planta maraubina que
crece cada tres mil años entre las raíces del agua. Pero se cansaba pronto de
ellos, pues por más que los adornara con flores lacustres, y coronara sus
cabezas con toda clase de resplandecientes piedrecitas, y acariciara sus
cabellos, y besara sus fríos labios, ellos nada le decían ni hacían; de suerte
que necesitaba siempre más y más muchachos para distraerse con variedad.
A veces, aproximándose cautelosamente a las
orillas del lago, había visto cómo jóvenes parejas de campesinos se acariciaban
y besaban mutuamente y esto la llenaba de envidia. Así se lo había confesado en
más de una ocasión a los trasgos, que, compadecidos, a veces, empujaban
muchachos al fondo. Entre estos se contaba el trasgo del Sur, al que había
confiado su caprichosa obsesión. "Eso es una tontería - le decían los
trasgos-. Decídete a tomar por esposo a cualquier delfín de los que pululan por
las costas del sur y déjate de esos caprichos. Teniendo en cuenta tu juventud,
puede perdonársete, pero anda con cuidado no se entere su abuela: ella no
tolera contaminaciones humanas, y sólo con ahogados puedes juguetear sin
peligro." "Así lo haré -decía ella entonces, compungida-. Prometo no
olvidarlo." Pero como era estúpida hasta los más remotos orígenes de su
sustancia, no sólo lo olvidaba, sino que persistía en el peregrino deseo de
recibir caricias y besos de hombre vivo. "Pero ¿para qué? - le preguntaba
el Trasgo del Sur, que desde sus libaciones y dada su instalación en el
Castillo, cuya zona Norte lamía las aguas del creciente Lago, mantenía grandes
charlas con ella-. No veo la razón, pero así es."
Y en éstas estaba cuando el Trasgo se acordó
oportunamente de ella, de su cándida naturaleza y de su insensato capricho. Así
eran las ondinas, se decía. Otra había conocido, en el Sur, encaprichada con
los asnos, y otra también, más al Este, que tenía predilección por los soldados
de barba roja. Todo podía esperarse de una ondina, menos cordura.
Esperó noche propicia -esto es, en creciente-,
y horadando los entresijos de la tierra, abrió un pasadizo hasta el Manantial
del Lago.
-Hacía tiempo que no venías, trasgo del sur-
dijo Ondina, que le prefería, sin saberlo, por el tufillo humano que iba
lentamente apoderándose de él. Me gustará enseñarte el último que ha entrado.
Me lo enseño el trasgo de la Región Alamanita, y es muy hermoso. Aún no me he
cansado de adornarle: mira, le puse caracolas en las orejas, ramitos de
maraubina por todas partes, y aquí, está la perla que me regaló una ostra del
Mar Drango. ¿Qué más puedo hacer ahora, para no aburrirme?
El trasgo contempló pensativamente a un
jovencito de cabello oscuro y tez dorada aunque con expresión de espanto, pues
no había tenido tiempo de cerrar los ojos. Le pareció el colmo de la fealdad y
ridiculez, pero se calló sus opiniones, para bien conquistar a Ondina.
Miró con recelo de un lado a otro, y al fin
musitó:
-¿No esperas la visita de la Gran Dama,
verdad?
-Oh no-dijo ella-. Está demasiado ocupada
preparando el próximo deshielo. No ha visto los tres últimos, y aunque no le
gustan demasiado, dice que si me contento con ahogados, nada tiene que
reprocharme.
-Pues bien, he pensado mucho en ti, hermosura
-dijo el Trasgo-. Y se me hace que alguna solución hallaremos, sin que incurras
en enfados de tu maravillosa Abuela que tanto Respeto me Inspira -pues para
hablar de ella sólo podía utilizar palabras con mayúscula.
-¿De veras? -exclamó Ondina, con sumo
interés-. Dime, Trasgo del Sur.
-La cosa es que te ofrezco una oportunidad:
hemos encontrado un bebedizo que te permitirá tomar forma humana, por breve
tiempo -a lo sumo diez días-, sin peligro de contaminación. Claro está que si
prolongas esta forma humana solo un minuto más, tu contaminación se produciría,
y de forma tan peligrosa que la cosa remedio no tendrá. Pero como eres
caprichosilla, tengo para mí que más de dos días no te van a divertir los
muchachos humanos, con los que podrás retozar a gusto durante ese tiempo. Y
así, el peligro se alejará, con gran ventaja para ti: podrás beber el elixir
cuantas veces quieras, y tomar, por diez días, la figura de mujer que te sea
más útil (siempre que sea diferente entre sí)... Tengo para mí, que vas a
disfrutar de lo lindo, y no te vas a aburrir lo que se dice nada, en varios
siglos vista.
La Ondina dio dos volteretas en el agua. Era
su máxima expresión de contento, ya que su boca sólo tenía un grado de sonrisa.
-¡Rápido!- gritó. Y la superficie del Lago se
estremeció súbitamente, como bajo un vendaval-. ¡Rápido, dame ese bebedizo!
-Un momento, hermosura-dijo el Trasgo-. Siento
decírtelo, pero todo tiene sus condiciones.
-Dime tus condiciones.
-Verás: en el transcurso de estas delicias,
podrás disfrutar de las caricias, besos y cuanto te plazca de cuantos mozos
tengas a bien. Pero... -y aquí, recalcó mucho sus palabras- siempre y cuando
persistas, una vez tras otra, en atraer a cierto hombre, que si bien en su día
será joven y tal vez hasta bello, con el tiempo se irá haciendo viejo y hasta
feo o repulsivo. Sólo así, bajo ese solemne juramento, te daré el bebedizo.
-Bueno -dijo ella-, poco importa. Bien sabré
consolarme con los otros, mientras la raza humana exista y produzca tales
deliciosas criaturas- y señaló el Jardín de Mancebos Ahogados.
-Bien. Voy a comunicar tu asentimiento a quien
es pertinente- dijo el Trasgo. Y dejándola muy ilusionada, regresó por donde
había venido.
La reina Ardid quedó muy complacida al saber
esto. Sin embargo, dijo:
-Querido mío, ¿estás seguro de que Ondina no
se cansará de esperar el bebedizo prometido? Ten en cuenta que hasta que Gudú
esté en edad de poder apreciar sus encantos, han de pasar bastantes años.
-Ay, querida niña- dijo el Trasgo-, ¿qué son
unos cuantos años más o menos para quien vive inmerso en los siglos de los
siglos? Nada, querida niña, nada,
-Y bebió con fruición, no exenta de temblores,
un buen trago de cierto vinillo sonrosado que guardaba para las grandes
ocasiones. Pues el temor que le inspiraba la Vieja Dama sólo era comparable al
cariño que sentía por la Reina Ardid.
Ana María Matute, Olvidado Rey Gudú, 1996.
Parte II, capítulo 2, págs. 253-257.
Páginas escogidas: Ana Mará Matute, fragmento destacado de Fiesta al Noroeste
"Fiesta al Noroeste"
es una novela de Ana María Matute que narra la vida en un pueblo rural de
España durante los años de la dictadura franquista. La historia se centra en
Juan Medinao, un cacique avaro y deforme, y su reencuentro con Dingo, un
titiritero que regresa al pueblo tras atropellar accidentalmente a un niño. A
medida que avanza la trama, se revelan los recuerdos compartidos entre los
personajes y se exploran temas como la pobreza, la opresión y la lucha por la
justicia. La obra destaca por su realismo social y su estilo expresionista,
capturando la esencia de la vida rural española en un contexto de desolación y
desigualdad.
Se llamaba Juan Medinao, como se llamaron su padre y el padre de su padre. La usura ejercida en tiempos por el abuelo le había convertido en el dueño casi absoluto de la Baja Artámila. Desde que tuvo uso de razón, se notó dueño y amo de algo que no había ganado. La casa y las tierras le venían grandes, pero especialmente la casa. La llamaban La Casa de los Juanes, y era fea, con tres grandes cuerpos de tierra casi granate y un patio central cubierto de losas. Al anochecer, las ventanas eran rojas; al alba, azul marino. Estaba emplazada lejos, como dando una zancada hacia atrás de la aldea, frente por frente al Campo del Noroeste. Desde la ventana de su habitación, Juan Medinao podía contemplar todos los entierros.
Aquel Domingo de Carnaval, cerca ya la noche, Juan Medinao rezaba. Desde niño sabía que eran días de expiación y santo desagravio. Tal vez su plegaria era un recuento, suma y balance de las cotidianas humillaciones a que exponía su corazón. Estaba casi a oscuras, con el fuego muriéndosele en el hogar y las dos manos enredadas como raíces.
Había entrado la noche en su casa, y la lluvia no cesaba contra el balcón. Cuando llovía así, Juan Medinao sentía el azote del agua en todas las ventanas, casi de un modo material, como un redoble desesperado.
Oyó que le llamaban. La voz humana que taladró el tabique le derrumbó desde sus alturas. Volvían a llamarle. Todos en la casa, hasta el último mozo, sabían que Juan Medinao rezaba a aquellas horas y que no debía interrumpírsele. Insistieron. Entonces, el corazón se le hinchó de ira. Gritó y arrojó un zapato contra la puerta.
-Abra la puerta, Juan Medinao -le dijeron-, es el alguacil el que le llama. Viene con un guardia del destacamento...
Vio el zapato en el suelo, con la boca abierta y deformada. Se sintió terriblemente ajeno a las paredes, al suelo y al techo. Era como si toda la habitación le escupiera hacia Dios. Se levantó y descorrió el cerrojo. Estaba allí una criada, con las manos escondidas debajo del delantal.
-Ya voy -dijo. Inmediatamente se arrepintió de su voz. Trató de corregirla dando una explicación dulce-: Me has interrumpido, estaba rodeado de ángeles...
La chica torció el cuello, y tapándose la boca bajó corriendo delante de él. A las muchachas demasiado jóvenes, Juan Medinao les daba miedo o risa.
Bajó la escalera despacio. También la sala estaba a oscuras.
-¿Qué pasa? -dijo. Los hombres eran unas manchas negruzcas y sus rostros, más claros, parecían flotar en el aire. El guardia le explicó que habían detenido a un saltimbanqui por haber partido en dos al hijo de Pedro Cruz. Fue un accidente, y su propio carro había quedado destrozado en medio de la plaza. Aquel payaso pedía ayuda a Juan Medinao.
[...]
A la luz del candil, vio al hombre. Era mayor que él, envejecido, y tenía los ojos separados, con una súplica profesional, madura. El corazón de Juan Medinao se quedó quieto, como si hubiera muerto.
-Hola, Juan Medinao -dijo el payaso-. Yo soy Dingo, el que te robó las monedas de plata...
Ana María Matute, Fiesta al noroeste, Ed. Cátedra, 1979, cap. II, págs. 86-89.
Tres cuentos cortos de Ana María Matute
Pincha en el siguiente enlace y disfruta de tres joyas breves de nuestra mejor cuentista


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